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La Nueva Interpretación de los Sueños: Entrevista en “Algo en Común”

Hace unas semanas fui entrevistado por Renato Espinosa de los Monteros, conductor del programa “Algo en Común” de HoyTv. ¿El tema? ¡La nueva interpretación de los sueños!

Expliqué a grandes rasgos el método que he desarrollado para trabajar con los sueños y la relación entre éstos y las metáforas del lenguaje cotidiano. Charlamos sobre el “inconsciente colectivo” de Jung, los sueños lúcidos, el significado de ciertos sueños universales como el de volar y el de verse inundado y los sueños recurrentes.

Y finalmente ensayé una interpretación, en vivo, de los sueños de dos personas de la audiencia que llamaron al programa. (Uno de ellos me llamó más tarde a confirmar la exactitud de la interpretación y agradecer la comprensión que había alcanzado en virtud de mi sugerencia. ¡Me alegré mucho de haberlo ayudado!)

A continuación los fragmentos más importantes de la entrevista.

Símbolos universales y arquetipos junguianos: el sueño de verse inundado y el lenguaje cotidiano


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Neurociencia del sueño: “Siempre estamos soñando”

Uno de los aspectos más fascinantes de la interpretación de los sueños es que la investigación al respecto avanza a pasos agigantados y trae consigo constantes sorpresas. Sorpresas que a veces caen en lo irónico.

Hobson, 1975: “El sueño no significa nada (¡Adiós, Freud!)”

J. Allan Hobson es uno de los investigadores más importantes del sustrato neural del sueño. Se hizo famoso ante todo por dos cosas: proponer (en 1975) el “modelo de síntesis de activación” y cuestionar agriamente la entonces dominante teoría freudiana del sueño -y, por extensión, toda la obra de Freud.

El modelo de síntesis de activación sostiene que el sueño (las imágenes y experiencias que sentimos al soñar) es un mero “epifenómeno”, un resultado del intento del cerebro anterior de sintetizar y organizar los inputs suscitados por la activación cíclica y aleatoria de ciertas zonas colinérgicas del tallo pontino cerebral. Estas zonas segregan acetilcolina -que suscita la fase REM (Rapid Eye Movements) del dormir, en la cual es mucho más probable soñar; a su vez, inhiben a, y son inhibidas por, otras zonas que secretan norepinefrina y serotonina. Cada 90 minutos se invierte este equilibrio químico: las zonas colinérgicas se imponen sobre las demás, generando el estado REM e induciendo disparos al azar de las zonas perceptuales (sobre todo oculares) y motrices del cerebro. La corteza, que no distingue la vigilia del sueño, intepreta estos disparos como inputs del mundo exterior e intenta ordenarlos lo mejor que puede, creando una secuencia de imágenes tan carente de sentido como enigmática. Luego, las zonas que emiten serotonina y norepinefrina se activan, inhibiendo la secreción de acetilcolina y sacando a la persona de la fase REM. Y así, una y otra vez, hasta el amanecer. Continue reading

Viscosidad

Mirada penetrante...

“Viscosidad de la libido”. Así explicaba Freud el hecho de que nos resulte tan difícil abandonar un amor, dejar atrás lo que hemos querido. Bueno, no lo explicaba realmente: sólo le daba otro nombre. Y una colorida metáfora: la libido, como una golosa ameba, extendiendo sus tentáculos para engullir su objeto de deseo.

Cuando perdemos a alguien, la ameba libidinosa se contrae -y eso le disgusta; por eso sufrimos y nos entristecemos. Con cada recuerdo doloroso, el bicho retira uno de sus pegajosos miembros; de ahí que tengamos que pasar por ese largo y tortuoso camino del duelo, ese constante tiroteo de memorias, olores, imágenes y sensaciones que nos apabulla sin que podamos detenerlo ni ponernos a cubierto.

Un niño muy malo

Por su parte, el caballero de la foto tenía una frase deliciosa en uno de los mejores cuentos de este mágico libro:

Mi libro preferido de la infancia

Venía a decir más o menos que no releemos un libro viejo buscando su empolvado contenido sino a nosotros mismos -a lo que fuimos al leerlo por vez primera.

Podríamos partir de aquí para ensayar una explicación distinta: el complicado olvido tarda tanto y hace tanto daño porque en realidad consiste en olvidarnos a nosotros mismos. Dejamos de lado lo que éramos con alguien -lo que fuimos y ya jamás seremos; nos libramos de cantidad de futuros que, paradójicamente, relegamos al pasado -de sueños y deseos por siempre insatisfechos. No perdemos a alguien: nos perdemos a nosotros mismos.

Para volvernos a encontrar, sí, con algo de suerte; para descubrir por enésima vez que el sol brilla deslumbrante, el agua empapa, la nieve sabe a hielo y la hierba se deleita con nuestros pies desnudos.

Para comprender, de nuevo, que toda explicación es vana -comprenderlo y volverlo a olvidar.

XI

Cuando estabas, las flores llenaban la casa.
Al irte, dejaste el lecho vacío.
La manta bordada, doblada,
permanece intacta.
Tres años ya han transcurrido,
pero tu fragancia no se disipa.
Te añoro, y de los árboles caen hojas amarillas.
Lloro, y sobre el verde musgo brilla el rocío.

Li Po