Nueva política de comentarios en “Psicología en Positivo”

Una discusión reciente me ha movido a establecer una política de administración de comentarios para este sitio. O más bien, a explicitar la que he venido siguiendo tácitamente durante años -añadiendo algunas precisiones.

El objetivo es favorecer diálogos fructíferos, potentes, interesantes y propositivos: es decir, en Positivo”. Diálogos orientados a esclarecer los temas que se aborden y a preservar el reconocimiento en las relaciones por encima de la diferencia de opiniones.

Normas para la publicación de comentarios

En principio todos los comentarios serán publicados, excepto en caso de que:

  • Consistan en floodspam o propaganda de productos, sitios o servicios;
  • Incluyan términos soeces, discriminatorios o descalificadores, ataques personales, insultos o cualquier forma de violencia verbal;
  • No se relacionen, ni siquiera tangencialmente, con el tema en discusión;
  • Sean ininteligibles.

Los comentarios polémicos, críticas o refutaciones de las ideas que cualquiera de los comentaristas, o yo mismo, propongamos en este sitio serán también publicados siempre que satisfagan estas Normas de Publicación. Pero para que reciban respuesta por mi parte deberán además satisfacer las siguientes

Normas para la discusión

  • Críticas, refutaciones o cuestionamientos han de venir siempre acompañados de la respuesta explícita a: “¿Qué tipo de evidencia necesitaría para aceptar que estoy equivocado?” En otras palabras, ¿qué podría demostrar que los argumentos que esgrimes son erróneos?

Este es uno de los criterios fundamentales para separar la ciencia de la pseudociencia, el conocimiento del dogma y el aprendizaje de la inflexibilidad. Si no puedes pensar en ninguna evidencia que demuestre que te equivocas no estás proponiendo un diálogo sino defendiendo un dogma. Por definición, discutir con un dogma es estéril, agotador y negativo.

  • A lo largo del diálogo debes hacer un genuino esfuerzo de entender las posturas de los interlocutores en vez de denigrarlas o caricaturizarlas. (En particular la mía si quieres recibir respuesta de mi lado). Revisar las referencias y la evidencia aportadas, reformular tentativamente dichas posturas y pedir aclaraciones dan cuenta de este esfuerzo y amplían el alcance de la conversación.

Esta regla se deriva del clásico “Principio de Generosidad”: “interpreta siempre el argumento de tu oponente en su versión más fuerte (precisa, correcta, pertinente…) y no la más débil”. Al refutar la mejor versión has refutado automáticamente las demás; contribuyes al aprendizaje mutuo y mantienes un tono reconocedor.

  • Permitiré las discusiones entre comentaristas que no cumplan las dos normas anteriores pero no participaré de ellas. Y añado, por último, que todas las normas rigen también para mí.

Sé sincero contigo mismo. Si no estás dispuesto a seguir estas reglas es que no quieres debatir sino hacer proselitismo o ventilar tus pasiones. Ambos, antónimos del diálogo. Hazlo -pero no aquí.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *