Reyes y profetas

En Sicko, de Michael Moore:

Mi madre era una estudiosa de la Biblia, así que la leíamos todos los días. Ella me enseñó algo que marcó mi vida: “La Biblia es la historia de los reyes, que tenían el poder, y los profetas, que enseñaban la verdad”. Y me enseñó también que debía apoyar a los profetas, no a los reyes. Y aunque hacerlo me haya traído muchos problemas a lo largo de mi vida, creo que tenía sentido, y lo tiene más aún hoy en día.

Lo dice Tony Benn, en uno de los extras del DVD.

Amor, dolor, poder

Ma Yuan, En Un Camino de la Montaña, en Primavera

El dolor del corazón puede ser suave y gentil; como una picazón, puede limitarse a señalarte el lugar de tu incomodidad.

Puede también ser insoportable, terrible, abrasador.

Y cuando lo es, ¡cuidado!

Porque puedes caer en la tentación y lanzarte contra él -o contra los reflejos que arroja sobre lo que te rodea. Puedes responder al dolor con el poder.

Lo cual, invariablemente, trae sólo más dolor.

O puedes detenerte, pararte y ver; y pedirle, con cariño y dulzura, que se aleje de tu alma uno o dos centímetros para que le eches una mirada, lo conozcas, le pongas nombre. Puedes aprender a comprenderlo, a sentir compasión por él, a amarlo.

Lo cual, invariablemente, desvanece tu dolor.

No es que el poder sea “malo” -ningún pecado lo es; es sólo que es ilusorio.